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martes, 29 de enero de 2013

Por amor a un hogar.



Estaba más que confirmado: Ya no había nada que ella no haría. Volvería a ser feliz, recuperaría su equilibrio. Al precio que fuera...


La puerta principal se abrió de pronto. Ella dio un respingo en la silla donde se encontraba sentada con una pluma en la mano derecha y una libreta sobre la mesa. Cruzando el umbral se dejó ver una mujer exactamente igual a ella en el físico pero visiblemente diferente en la manera de vestir y maquillarse.

― ¡Qué día! ―se quejó la elegante mujer que acababa de entrar al mismo tiempo que dejaba su bolsa en un sofá de la sala―. La profesora de métodos del diseño nos ha pedido bocetos para construir una lámpara. Joder, no tengo ni idea de qué idear.

― Quizá si te sientas y te relajas podrás despejar tu cabeza ―sugirió la chica que antes se encontraba sola en aquel departamento. Alcanzó un vaso con jugo de naranja del cual había estado bebiendo y se lo ofreció a su reflejo―. Anda, Kao, ten.

La llamada Kao aceptó el vaso y le apuró. La otra chica sonrió con desgana y continuó escribiendo en su libreta llena de garabatos.

― ¿Sigues escribiendo tu libro, Kimi? ―preguntó Kao dejando el vaso vacío sobre la mesa.

―Oh, no ―contestó Kimi sin dejar de garabatear―. Hemos entrado a un reto literario bastante desgastante y he decidido dedicarme a ello, por lo menos la mitad del año sino es que el año entero. Ya podré retomar el libro más adelante.

―¿Qué reto es ése? ―preguntó Kao con curiosidad al mismo tiempo que caminaba hacia la cocina y abría el refrigerador.

―Un long-fic en el universo de Harry Potter. Creí que era la oportunidad de escribir sobre Narcissa Black.

Kao regreso a la mesa con la botella de jugo y llenó de nuevo el vaso de Kimi, Kimi murmuró un leve "gracias". Kao sonrío y regreso a la cocina y colocó la botella de vuelta en el refrigerador.

―Siempre nos ha encantado Narcissa ¿A que sí? ―preguntó Kao satisfecha.

―Su instinto maternal me inspira muchísimo. A veces nos veo reflejadas en ella ―murmuró Kimi con entusiasmo. Kao no pudo evitar sonreír un poco melancólica―. Es maternal, pero también tiene ese carácter voluble y arrogante. Tú y yo simplemente.

―Me alegra mucho ver que te estas distrayendo ―reconfortó Kao sentándose en la silla que estaba del lado opuesto de Kimi, ésta última bajó la mirada con una leve tristeza―. Poco a poco ―susurró en conclusión.

―Kao... ―musitó Kimi sin mucho ánimo, la aludida la miró fijamente haciendo notar que la escuchaba atentamente―. ¿C...cómo va todo haya afuera?

Kao no pudo evitar que la pregunta le sorprendiera un poco, habían pasado poco a poco las semanas, se cumplían lentamente los meses y pasaba más tiempo sin que Kimi saliera de ése pequeño departamento. Ambas se lo prohibieron y parecía que las cosas iban mejorando poco a poco sin tener que demostrar una pizca de sentimiento, fuera bueno o fuera malo, Kao no se permitía sentir nada.

―Oh...bien ―contestó sin mucho convencimiento―. Quiero decir, la escuela va muy bien, la carrera es cada vez más interesante. Y la bibliotecaria ya me conoce, ya se sabe mi nombre.

Kimi volvió a sonreír denotando ahora mucha más melancolía, las cosas con Kao a cargo estaban saliendo bastante bien y para ser honesta con ella misma no sabía si eso era lo que quería. Sintió la mano de su reflejo   sobre la suya.

―Vamos a estar bien. Tú también estás mejorando mucho.

―Sí...vamos a estar bien.









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